prioridades en la investigación de la endometriosis

El pasado mayo se presentaron los resultados de la investigación multimétodo James Lind Alliance Priority Setting Partnership, en la que agentes clave de la endometriosis se juntaron para establecer las prioridades en el campo de la investigación sobre la enfermedad. El encargado de hacerlo fue Andrew Horne en el décimo tercer Congreso Mundial de Endometriosis (2017). Las diez prioridades identificadas en Irlanda y Reino Unido fueron las siguientes (traducción mía):

  1. ¿Puede desarrollarse una cura para la endometriosis?
  2. ¿Qué causa la endometriosis?
  3. ¿Cuáles serían las formas más eficaces de educar a los profesionales de la salud de todo el sistema sanitario, que reduzcan el retraso diagnóstico y mejoren el tratamiento y la atención sanitaria a las mujeres con endometriosis?
  4. ¿Es posible desarrollar una herramienta de detección no invasiva que ayude a diagnosticar la endometriosis?
  5. ¿Cuáles son las formas más eficaces de maximizar y/ o mantener la fertilidad en mujeres con endometriosis confirmada o sospechada?
  6. ¿Cómo se puede mejorar el diagnóstico de endometriosis?
  7. ¿Cuál es la manera más eficaz de manejar el impacto emocional y/ o psicológico y/ o fatiga de vivir con endometriosis (incluyendo métodos médicos, no médicos y de autocuidados)?
  8. ¿Cuáles son los resultados y/ o las tasas de éxito de los tratamientos quirúrgicos o médicos que intentan curar o tratar la endometriosis, en lugar de manejarla?
  9. ¿Cuál es la manera más eficaz de detener la progresión y/ o propagación de la endometriosis a otros órganos (por ejemplo, después de una cirugía)?
  10. ¿Cuáles son las maneras no-quirúrgicas (médicas / no médicas) más eficaces para manejar el dolor y/ o los síntomas relacionados con la endometriosis?

Fuente: Horne AW, et al. Top ten research priorities in endometriosis in the UK and Ireland. Lancet 2017 [ePub]

«Doulas» e intrusismo. ¿Cuidado? ¡Cuidados!

Este texto no es mío pero lo suscribo. Cuando lo hayáis leído encontraréis la fuente. es importante, también que sea de quien es. Gracias, fuente, por ser fuente de sabiduría.

Hubo un tiempo en que las mujeres parteras eran consideradas brujas y las quemaban en la hoguera.
Hubo un tiempo en que las matronas eran las sirvientas de los ginecólogos.
Hubo un tiempo en el que las ginecólogas éramos consideradas de segunda categoría frente a los ginecólogos, de hecho, los casos más difíciles en los hospitales siempre se destinaban a los ginecólogos y no a las ginecólogas…

Y seguimos recogiendo los frutos de esos tiempos.

Como todo lo expuesto anteriormente está superado (o casi), ahora toca el despliegue mediático contra las doulas.
Conozco a varias de ellas, y desde luego veo que son un peligro, porque resulta que tienen la mala costumbre de acompañar a las embarazadas (esto es gravísimo, lo dice la Cochrane: http://www.bibliotecacochrane.com/BCPGetDocument.asp… ) y hasta llegan al extremo de facilitarles a las mujeres dónde encontrar las recomendaciones de la OMS, UNICEF, Ministerio de Sanidad… Resulta que las embarazadas se pueden dar cuenta de que son dueñas de sus cuerpos y cosas así. Ooohhh!! queridas doulas, ¡cómo os atrevéis a «chivarles» a las mujeres dónde está recogida toda esta información! ¡Cómo os atrevéis a respetar a las embarazadas, si resulta que cuando nos embarazamos, las mujeres acostumbramos a perder todas nuestras neuronas! Con lo bien que nos va con las embarazadas que asumen lo que les echen sin rechistar (entiéndase la ironía).

Siempre, detrás de cada acto de pisotear la dignidad de otras personas, hay un miedo de perder el poder de unos sobre otros, o un afán de protagonismo «salvapatrias».
En el momento en el que una doula realmente hiciera algo peligroso para la salud de las mujeres, denunciemos, pero que yo sepa, no están haciendo otra cosa que acompañar (insisto, si hay alguna excepción denunciemos).
En alguna ocasión, alguna doula me ha pedido información médica sobre algo en concreto, simplemente para transmitirlo a una mujer a la que acompañan y que le ha solicitado esa información; vamos, es que son un peligro estas doulas.
Cuando un pediatra obsoleto dice barbaridades como que pasar de un año de lactancia es perjudicial para los niños porque acaban teniendo complejo de Edipo, por lo visto a este hombre hay que respetarlo, que lleva el sacrosanto título de pediatra (sabed que igual que no existe título de doula, tampoco existe título de pediatra obsoleto), y es que la doula es una auténtica bruja, porque en ocasiones se atreve a remitirle a la mujer a lo que dice la OMS, todavía no se han enterado las doulas de que lo que dice un pediatra obsoleto está por encima ¡de lo que diga la OMS!
Que yo sepa las doulas no obligan a nada, no obligan a que la madre dé el pecho o a que haga las cosas de una determinada forma, simplemente respetan y acompañan, y si pide alguna información la mujer, ellas no se la inventan, sólo les facilita las fuentes fiables para localizar dicha información (OMS, unicef, Cochrane…), esto hacen las doulas que conozco ¡qué grave!
Dejemos de salvar a los demás. Dejemos de ser paternalistas, arrogantes, ignorantes salvadores, dogmáticos, cazabrujas. Dejemos que cada mujer decida qué es lo que desea realmente para su embarazo, parto y lactancia, y ayudémosla a que todo sea en un ambiente de cuidado, pacífico, amable, cálido y cordial, donde ella y su bebé sean los verdaderos protagonistas y sean respetados. Que las mujeres no somos unas tontitas que nos tienen que salvar constantemente.

No salvemos, en todo caso cuidemos. Cuidemos a las madres. Sí, tú también puedes poner tu granito de arena y cuidar a tu amiga que acaba de parir y necesita que la ayudes un poco, simplemente con tu compañía o con algo que necesite para poder tener tiempo disponible para su criatura, siempre respetando. No se trata de salvar a nadie, se trata de cuidarnos y respetarnos.
Dejémonos de tanto paternalismo rancio ya.

AUTORA: Dra. Miriam Al Adib (2015), publicado con su permiso en este blog. Ella es ginecóloga obstetra, una de las autoras de la estrategia de atención al parto normal en el SNS. Y no se siente herida ni invadida. Es una buena médica que además sabe de endometriosis. y de bebés. y de sus madres. Gracias, Miriam

aspectos emocionales de la endometriosis

 

Si consideramos que la endometriosis es una enfermedad crónica y sabemos que el imaginario social de «enfermedad» es el de una pérdida de una «salud» homeostática e idílica (que, por tanto, no existe), resulta normal que, desde la definición de la OMS de salud como estado de bienestar bio-psico-social, busquemos maneras de encarar este duelo (por la pérdida de la salud). A mi modesto entender, el modelo de Kübler-Ross resulta insuficiente para dar cuenta de la complejidad y la cadencia incierta del dolor y la enfermedad crónica.

Ritmo y tempo sin partitura ni ensayos -nadie nos prepara para la enfermedad incurable- ni orquesta, por demás, pues el entorno social productivista victimiza a la persona enferma:

El dolor es culpa tuya porque no te cuidas.

En el ámbito de la fibromialgia y síndrome de fatiga crónica (EM) lo tienen más claro (por ejemplo: «Leveraging patient-centered research to cure ME/CFS«); en la endometriosis aún nos mandan al psiquiatra sin tener en cuenta que somos una naranja entera, no dos mitades cuerpo/mente, o tres, si contamos las emociones. Así, en la enfermedad renal crónica:

«La comorbilidad de las afecciones emocionales detectadas a un nivel patológico en los pacientes que padecen la ERC en los diferentes estadios estudiados indica que su expresión forma parte del cuadro interno de la enfermedad.

Los resultados de la presente investigación indican que el estado vivencial subjetivo de los pacientes portadores de enfermedad renal crónica está marcado por afectaciones emocionales, evidenciándose la urgencia de implementar alternativas terapéuticas psicológicas efectivas en la atención integral de estos pacientes, y de considerar su expresión en el cuadro clínico de la enfermedad».

Y nada nos hace pensar que esto sea fundamentalmente distinto en el caso de la endometriosis, que está peor estudiada, peor sistematizados sus tratamientos paliativos y aún peor objetivada la información a las pacientes, que no suelen descubrir que la enfermedad es crónica más que en estadios avanzados y deteriorados de la misma. Por tanto, insisto en que

el estudio de los estados emocionales como la ansiedad, la depresión y la ira se hacen ya de carácter obligatorio al pretender describir y explicar la manera individual de subjetivar la enfermedad crónica.

Y un paradigma útil para desbrozar la madeja parece éste: The Four Phases Of Chronic Illness (las cuatro fases de la enfermedad crónica).

Todas las citas pertenecen al siguiente artículo: Gonzáles, Y., Herrera, L. F., Romero, J. L. & Nieves, Z. (2011, 1 de diciembre). Características del estado emocional en pacientes con enfermedad renal crónica. Revista PsicologiaCientifica.com, 13(20).

Me han dicho que tengo quistes en los ovarios ¿Cómo me diagnostican si es endometriosis?

Irene Aterido habla de coaching menstrual en La Zona Psicosexual YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=BYpPivTnLWU&list=PLcf-_LNLEIPKFs7ciUYmaSiXHk2owVadS&index=16

Irene Aterido habla de terapia menstrual en La Zona Psicosexual Periscope: https://www.pscp.tv/w/1yoKMBDMDpYGQ

Irene Aterido habla de menstruación consciente en La Zona Psicosexual de World Press Radio: http://worldpressradio.com/la-zona-psicosexual/

Ya sabéis: ¡El dolor de regla NO es normal!

[youtube=https://youtu.be/BYpPivTnLWU]

Si queréis comentar algo sobre el programa, queréis pedir más información o si os apetece sugerir un tema para hablar de ello otro día, podéis escribirme a info@meduelelaregla.com

qué hay que saber sobre endometriosis en 2017

A estas alturas, una paciente diagnosticada de endometriosis considero que debería conocer los siguientes términos médicos, especialmente referidos al dolor pélvico con el que cursa la endo, para poder comprender cómo funciona la enfermedad:

  • Inflamación crónica
  • Distorsión anatómica
  • Disf. de suelo pélvico
  • Sensibilización central
  • Implantes, nódulos y quistes
  • Dolor neuropático y visceral
  • Sínd. miofascial
  • Adherencias
  • Angiogénesis

Igual que una diabética se informa sobre el glucagón y la insulina, nosotras tenemos que saber que el hiperestrogenismo es la manifestación más patente de la endo; sin embargo, pocas afectadas salen del circuito marca de anovulatorios (a menudo sin conocer sus principios activos)-marca de analgésicos y antiinflamatorios (nuevamente, a menudo sin conocer qué contienen). creo que una vez dominado el tema de la analgesia (cómo medicarse adecuadamente para maximizar el efecto de las pastillas sin fastidiarse demasiado el hígado, estómago y riñones), podemos ocuparnos de «estudiar» un poco los mecanismos de la neurofisiología del dolor. Es imprescindible para comprender por qué nos duele y cómo evitarlo. y para buscar un tratamiento adecuado que no nos asuste y comprendamos (fisioterapia de suelo pélvico, unidad del dolor).

CHARLA INFORMATIVA fuenlabrada 30052017 EL DOLOR DE REGLA NO ES NORMAL(2)

y, por supuesto, la fisiopatología de la endometriosis (la fotografía inicial del post, tomada del artículo de la experta investigadora de endometriosis Dª Linda Giudice) tendremos que exigir que la conozcan en ginecología y nos la traduzcan. Una buena aproximación es la de la página de ENDOMAdrid

las paradojas de la endometriosis (2)

Los prejuicios de género campan a sus anchas por el territorio endometriosis. Medicinas alternativas, complementarias y convencionales culpabilizan a las afectadas. La paradoja es que en una de las enfermedades con sensibilización central más “físicas” (tumoraciones, implantes, nódulos y quistes como sus manifestaciones físicas) aún es una de las más cuestionadas e infradiagnosticadas, e insuficientemente “analgesizada”.

La primera pate de este artículo está aquí. 

Terapeutas y pedagogas menstruales con cierta frecuencia remiten los problemas esos de úteros agarrotados y contraídos (su manera de expresar la endometriosis es la espasticidad del útero; hoy no me voy a detener en esto) a las cuestiones emocionales. A menudo a las mujeres nos indican/prescriben realizar trabajo emocional y a ellos no para patologías de suelo pélvico. No veo en dolor pélvico masculino los rollos que nos meten a nosotras sobre feminidad, relajarnos, tomarnos la vida de otra manera y encontrar nuestro verdadero problema inextricable y unido al linaje materno.

Cuando a ellos, los pacientes con dolor pélvico, les tienen que operar de los testículos o de fimosis o prostatitis, nadie les habla de que no acepten su masculinidad y de que deban explorar si tienen conflictos emocionales o relaciones tóxicas con su empleo o su pareja. Creo que la frase anterior es autoexplicativa. Como enferma y experta en endo, desconfío mucho de la biodescodificación, la bioneuroemoción, las filosofías energéticas y demás enfoques alternativos. Creo que son marcos interpretativos útiles (narrativas de salud) para las personas que creen en ellos, igual que se cree en una religión. Evidentemente a esas personas les ayudan ya que la mente es poderosa y el placebo… FUNCIONA.

No obstante, creo de manera aún más firme en la crítica razonada a la ciencia y la medicina y en poder mejorarlas. Quiero y confío en que se investigue más y mejor, con perspectiva de pacientes, la endometriosis. Que se abandone la obsesión por suprimir la regla de las mujeres… pero para ello no necesito irme a menstruar a una tienda roja 😉

Creo que gente como Mónica Felipe, Casilda Rodrigáñez, Rosa Paraleda y otras estudiosas del ciclo menstrual en nuestro país son gente sabia que procura ocuparse de temas denostados, que han sido evidentes pioneras casi a nivel mundial. Por un lado creo que sus teorías son más útiles en mujeres sin grandes problemas de salud aparte de ciclos menstruales/dismenorrea «mal llevados». Una vez más tenemos que repetir el lema de que la endometriosis es mucho más que una dismenorrea. Cuando tienes un SPM brutal, dolor pélvico y lumbar todos los días, tu cabeza es  un higrómetro y tienes migraña con cada cambio de tiempo, ciática porque el nervio pudendo está tocado por inflamación de músculos adyacentes, te tienen que infiltrar corticoides en la rabadilla o consumes opiáceos (y estás harta de hacerlo pero durante años aguantaste el dolor con métodos alternativos, yoga, emplastes, calor, frío, infusiones, fitoterapia, reiki….) porque, si no, ni siquiera puedes hablar… estamos hablando de otra cosa.

Siempre puedes manejar y afrontar emocionalmente las enfermedades de una manera u otra y evidentemente barrer la casa y tener un estilo de vida (emocionalmente) más sano/saludable siempre es positivo pero creo que las personas que proponen en exclusiva estos enfoques sin padecer endometriosis o fibro hablan desde el privilegio de no tener dolor crónico o una afectación psicológica temporalmente incapacitante por razón de una enfermedad tan devastadora como la endometriosis.

Por otra parte, cuántas de las personas que optaron por esconder la cabeza debajo de la manta ante sus quistes y colocarse huevos de obsidiana y jade en la vagina luego me preguntan, aterradas, qué pueden hacer porque han crecido. Como agente de salud sólo puedo acompañar y dar opciones de derivación. Es lógico que nadie quiera creer que su enfermedad es incierta, ingobernable y que ha de vivir con la incertidumbre. Es un trago muy amargo el que la vida nos ha colocado en el vaso. Lo que no es lógico es colocar la carga de la prueba en las endometriósicas. Nadie elige enfermar. Dejemos de psiquiatrizar/psicologizar a las afectadas por la endometriosis, tanto desde la medicina convencional como desde la alternativa. El enfoque de género en salud es otra cosa.

Día mundial de la miastenia

Artículo aparecido en Responsabilidad Social Sociosanitaria firmado por Miguel Ayuso
La miastenia gravis es una enfermedad autoinmune que provoca una fatiga muscular crónica que nadie ve. Las personas que la sufren tienen que lidiar con múltiples síntomas, pero además con la incomprensión del entorno
Tras el nacimiento de su primer hijo, Nieves Rodríguez empezó a notar que pasaba algo raro en su cuerpo. De repente sentía que le faltaba fuerza para realizar su actividad cotidiana. Estaba tremendamente cansada. Fue al médico y achacaron su debilidad a una depresión postparto. “Me mandaban de un sitio a otro pero yo sabía que había algo más”, explica. “Estuvieron casi dos años mareando la perdiz. Al final gracias a Dios me mandaron a un hospital y un neurólogo pensó que podría tener miastenia”.

“A la miastenia la llaman la gran simuladora, porque tiene síntomas de otras enfermedades neuromusculares”, apunta Rodríguez

Hoy Rodríguez es vicepresidenta de la Asociación Miastenia de España (Ames) y lucha para dar visibilidad a una enfermedad que sufren unas 9.000 personas en nuestro país, entre otras cosas para que los pacientes futuros no tengan que hacer la travesía del desierto para encontrar un diagnóstico.

Como explica Antonio Guerrero, neurólogo del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, la miastenia gravis es una enfermedad autoinmune en la que se produce una respuesta del propio organismo del paciente contra el receptor de acetilcolina, que es el lugar donde llega el impulso nervioso al músculo. Y esto va alterando su función de múltiples e inesperadas formas.

Aunque, como apunta Guerrero, se trata de una enfermedad bien conocida desde hace tiempo, su sintomatología sigue siendo imprevisible: “A veces da síntomas oculares, a veces altera la neuromoción, produce debilidad… Todo esto hace que si no se piensa en ella, se pueda retrasar el diagnóstico”. Y dada su relativamente baja prevalencia –en torno a los 35 casos por 100.000 habitantes, lo que la sitúa en el grupo de las enfermedades raras–, son pocos los médicos que la conocen.

“A la miastenia la llaman la gran simuladora, porque tiene síntomas de otras enfermedades neuromusculares”, apunta Rodríguez. “Los síntomas se entrecruzan y los médicos de cabecera no suelen conocerla. Y no es culpa de ellos, es que es algo que no tratan normalmente”.

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=KIw6gQCL64I]Programa sobre la miastenia en La 2.

Como ocurre con otras enfermedades de tipo autoinmune, la miastenia produce una discapacidad en los pacientes que no es visible para las personas que les rodean. “Si esta tarde estoy cansada eso no lo va a ver nadie”, explica Rodríguez. “Me voy a tumbar en el sillón, voy a estar toda la tarde sin poder hacer nada, pero solo lo voy a saber yo”.

La prevalencia de la enfermedad aumenta con la edad, pero en el caso concreto de las mujeres el pico de prevalencia se sitúa en torno a los 25 años, lo que supone un tremendo problema para su integración laboral.

“Yo me levanto por la mañana cansada la mayoría de los días”, asegura Rodríguez. “Y digo cansada para definirlo, pero es otra cosa. Es algo más que cansancio, es una debilidad extrema. Hay veces que tienes idea de salir a la calle, te duchas y cuando terminas de ducharte te das cuenta de que eso es todo lo que vas a poder hacer durante el día. Imagínate para pedir un trabajo. Si te falta un brazo tu jefe ya sabe que vas a poder hacer unas cosas y otras no, pero es que nosotros no sabemos cómo vamos a estar mañana. Yo iba a trabajar y a lo mejor llegaba más o menos bien, pero a las dos horas me ponía a teclear y las manos se me quedaban muertas sobre el ordenador. ¿Quién te va a contratar en estas circunstancias? Nadie. Y no sabes tampoco explicarlo. Igual estas ese rato mal, vas a casa y por la tarde estás bien. Y te dicen ‘¿No estabas tan mal esta mañana?”

Esta incomprensión genera entre los enfermos numerosos problemas de tipo emocional. Hay expertos que aseguran incluso que la mitad de los pacientes padecen trastornos de tipo depresivo.

“Tener una enfermedad invisible como esta es estar enfermo dos veces”, asegura la vicepresidenta de Ames. “Eres una persona que está bien y de la noche a la mañana dejas de poder hacer casi todo, lo que te gusta y lo que no te gusta. De repente hay un papel en tu mano que te dice que no eres apto para trabajar. Pierdes tu vida social. La gente te intenta convencer para ir a una barbacoa, pero claro, no puedes masticar y aunque estés allí viendo cómo se divierten todos tú no te encuentras bien. Estás haciendo un esfuerzo por sujetar tu cuello, por aparentar normalidad, y al final dices, ‘mira, donde estoy mejor es en casa”.

Los pacientes con miastenia tienen que tener mucho cuidado a la hora de medicarse. (iStock)
SIN CURA, PERO CON TRATAMIENTO

Aunque Rodríguez ha tenido que pasar un auténtico calvario, hoy en día reconoce que se encuentra mejor gracias al tratamiento que recibe, aunque tenga visión doble todo el día, uno de los síntomas más habituales de la enfermedad que, en su caso, no logran eliminar los fármacos.

La base del tratamiento de la miastenia son los inmunosupresores, que, en la actualidad, permiten a gran parte de los pacientes controlar los síntomas con relativa eficacia

Como explica el doctor Guerrero, la base del tratamiento de la miastenia son los inmunosupresores, que han ido evolucionando con los años y, en la actualidad, permiten a gran parte de los pacientes controlar los síntomas con relativa eficacia. “En algunos casos puede conseguir que el paciente tenga una menor sintomatología que al principio y en algunos casos puede llegar incluso a la remisión”, asegura el neurólogo.

Pese a que, como apunta Rodríguez, no se investigan fármacos exprofeso para la miastenia, se está avanzando en muchos frentes, por ejemplo con los conocidos como anticuerpos monoclonales, medicamentos muy específicos para actuar en diferentes lugares de la respuesta inmunológica.

“Se sigue investigando la aplicación de nuevos tratamientos, y para casos más raros y menos frecuentes de mala respuesta hay diversas opciones más novedosas, también más complejas o peligrosas, pero eficaces”, asegura Guerrero.

La polimedicación es el día a día de los pacientes con miastenia, lo que también les causa problemas, debido a las múltiples contraindicaciones de los fármacos. “Te tienes que hacer paciente experto porque va tu vida en ello”, asegura Rodríguez. “Yo salgo de mi doctora de cabecera, me siento en la sala de espera, miro que me ha mandado y lo busco para ver si me lo puedo tomar. Y le dices ‘oyes me has mandado esto que…’ A mí me da un poco de miedo sobre todo cuando voy a Urgencias”.

Rodríguez sostiene la manta que han elaborado con motivo del Día Mundial de la Miastenia. (M. A.)
LA IMPORTANCIA DEL ASOCIACIONISMO

Con motivo de la celebración del Día Mundial de la Miastenia, el 2 de junio, Ames ha unido fuerzas con la Asociación IAIA. Esta organización busca mejorar el bienestar de las personas mayores y de sus familias, de una forma creativa: proporcionando lana, agujas y patrones en las residencias de ancianos. Juntas han elaborado mantas verdes (el color de la miastenia) para reivindicar la importancia del tejido social.

“La gente no da a las asociaciones el valor que tienen”, asegura Rodríguez

“La gente no da a las asociaciones el valor que tienen”, asegura Rodríguez. “Las asociaciones no solo te ayudan a conocer a otras personas que tienen el mismo problema que tú y empatizan contigo porque te entienden, además interceden ante la sociedad y la comunidad médica”.

La vicepresidenta de Ames se lamenta que de las 9.000 personas que sufren la enfermedad en España solo 400 estén asociadas: “Son solo 60 euros al año, pero la gente llama para pedir información y luego no se apunta. Es muy importante que la gente se asocie para darle visibilidad a estas enfermedades. Los que la tienen para que podamos ayudarles y los que no para que intenten empatizar”.

las paradojas de la endometriosis (1)

Los prejuicios de género campan a sus anchas por el territorio endometriosis. Medicinas alternativas, complementarias y convencionales culpabilizan a las afectadas. La paradoja es que en una de las enfermedades con sensibilización central más «físicas» (tumoraciones, implantes, nódulos y quistes como sus manifestaciones físicas) aún es una de las más cuestionadas e infradiagnosticadas, e insuficientemente «analgesizada».

Llevo bastantes años leyendo bibliografía y formando y sensibilizando sobre endometriosis y mi impresión reiterada es que queda muchísimo por hacer, también con profesionales sanitarias/os de las que tienen una perspectiva más crítica que la habitual (que suele ser el no reconocer los sesgos de género en la atención sanitaria). Una de las principales aportaciones de la crítica feminista a la medicina y la sanidad es la de la medicalización del cuerpo y los procesos de salud/enfermedad de las mujeres. Aquí nace una de las paradojas.
Cuando acuden a una charla o a actividades de una asociación, las reacciones iniciales del público sanitario son de perplejidad ante las cifras (son reales: es que hay infradiagnóstico) y de pensar que las activistas, agentes de salud y asociaciones somos «pesimistas» (exageramos). Ante la falta de tratamientos efectivos desde la medicina convencional, mucha gente, en los tiempos de la psicología positiva y la autoayuda y el mindfulness, nos tilda de pesimistas. Esto es fácilmente explicable porque necesitamos reducir esa disonancia cognitiva, ese conflicto que se nos plantea cuando una paciente nos abre de repente una brecha en la autocomplacencia o en la ignorancia más inocente de una realidad terrible, señalándonos cómo la endometriosis es un caso paradigmático de infradiagnóstico, de psiquiatrización del malestar femenino, de sobrediagnóstico o sobretratamiento, de medicalización y, paradójicamente (de ahí el título) de inframedicación y falta de tratamiento, de ausencia de analgesia, de ausencia de investigación.

Como profesionales de la salud y el consejo médico, esas reacciones son normales porque queremos poder ayudarlas, queremos incluso resolver un problema sin solución. La impotencia necesita una resolución de manera activa, queremos poder recetar, ayudar, tratar y curar. pero no se puede. no hay invstigación suficiente y mucho menos fármacos que prevengan el desarrollo de la enfermedad. La conclusión que se saca de muchas charlas de sensibilización es que la ginecología ha sido absolutamente incompetente a la hora de atender a los millones de mujeres afectadas por la endometriosis. Y es cierto pero no podemos sentirnos atacadas/os por esta crítica sino ir a los datos.

En cuanto a la sobremedicalización y psiquiatrización, todas las asociaciones europeas y norteamericanas han realizado una labor de reclamar derechos y enorme suspicacia ante tratamientos agresivos de la medicina convencional (análogos de la GNRh, histerectomías). Eso ha llevado a una mayor apertura de las enfermas hacia lo que la medicina oficial denominaría pseudoterapias. personalmente no creo en enfoques energéticos pero estoy rodeada de buenas amigas , pacientes o no, con endo o no, que las practican, que siguen una vida de cuidados basada en esas disciplina (shiatsu, sanación del útero…) o que han recurrido a ellas. no obstante, la postura común parece ser el hackear la medicina convencional y optimizar todo lo que podamos sacar de ella.

Me preocupa como feminista y perteneciente a una red ecléctica, dialogante y con enfoque de género en la práctica de la medicina española como es la red CAPS, que algunos de esos enfoques, con la mejor intención, nos revictimicen a enfermas a las que ya nos cuesta mucho ser creídas por un entorno sanitario. Es decepcionante que en el entorno no sanitario, el de las medicinas alternativas o complementarias, también. Lo último que necesitamos las afectadas por la endometriosis es que esos enfoques «más naturales» cuestionen que es una enfermedad real y que, como la dra. Northrup, se diga que la enfermedad endometriósica es la de las mujeres que luchan contra su feminidad, las competitivas. Eso a mí me suena a un viejo bolero de letra patriarcal y no basado en ninguna prueba. Son teorías sexistas, las médicas más trasnochadas (recordemos que hay estudios en Italia que afirman cosas como que las de endometriosis rectovaginal poseen una extraña belleza superior a la de las otras enfermas (sic) ), y las de algunas disciplinas y terapeutas holísticas. El mismo perro con distintos collares. Medicinas enemigas que extrañamente coinciden en el diagnóstico: estas mujeres necesitan cambiar cosas, se están agudizando su propio síndrome.

Claro que la mayoría de la ginecología aún no contempla ni por asomo otras maneras del tratamiento, integral u holístico de la enfermedad… pero  desde luego cuando empiezas a conocer la neurofisiología del dolor, cómo opera en la endo y por qué, cuando convives con dolor adherencial tras una operación y gastas todo lo que tienes para poder sentarte más de 1 hora, pruebas todo, ves claro cómo a las mujeres con endo todo el mundo considera que hay otras teorías no médicas para explicar, todo el mundo nos recomienda «tratamientos» y «enfoques» de introspección, meditación, escrbar en emociones ocultas, tapadas, traumas infantiles y conflictos identitarios. Tenemos, todavía en 2017, que repetirle a enfermeros, comadronas y ginecólogas que la endometriosis es una enfermedad real y de base eminentemente genética, orgánica y no psicosomática.

Tengo mi sesgo como paciente, como persona con un lugar de enunciación X basado en mi experiencia, en lo estudiado, en los saberes compartidos por miles de enfermas, en lo mucho escrito y denunciado por otras activistas, en los saberes también compartidos generosamente por unos (muy, muy pocos) especialistas ginecólogos y cirujanos sensibles hacia la realidad de la escasa calidad de vida de las enfermas de endometriosis…

Las terapias cuerpo-mente están bien pero el tumor se extiende y lacera. Sangra cada mes con la menstruación y los nervios que ya están tocados por los implantes van a activarse. Es difícil revertir la sensibilización central pero se puede. No hay que tener miedo a emplear todos los medios, unidades del dolor incluidas.

Es lógico que ciertos ginecólogos y enfermeas u otras especialidades no vean a gente muy dolorida y tiendan a pensar que en principio se podrían explorar oopciones más «naturales». es lógico que personas con la mejor intención deseen que no te intoxiques y perjudiques tus riñones e hígados con la medicación. Nosotras, por nuestra parte, aprendemos demasiado cruelmente que las cirugías pélvicas son frecuentes y casi curativas para nosotras. aprendemos que hay algo muy criticado por las feministas y médicos críticos llamado «intervencionismo». Sin embargo, nosotras necesitamos soluciones contundentes a un mal invasor, a un monstruo insidioso: la endometriosis.

 

Fibromialgia: Evidencias bio, psicosociales y medioambientales

La directora del Programa Mujeres, Salud y Calidad de Vida del CAPS de Barcelona, la doctora Carme Valls Llobet participó el 12 de mayo en esta jornada de la Universidad Pública de Navarra en el marco de Universidad Saludable y en colaboración con la Asociación Frida sobre fibromialgia. Como sabéis, gran parte de las enfermas de endometriosis sufrimos también fibromialgia y hay además una teoría circulando de que parte de estas enfermas la sufren precisamente desde la operación pélvica (por supuesto, esto no presupone una relación causa-efecto). Esta controvertida hipótesis esperemos que sea investigada como tantos otros claroscuros tanto de la fibro como de la endo.

La jornada de la que os ofrecemos el vídeo se centró en evidenciar la “invisibilidad legal y social de la fibromialgia” y ver qué se puede hacer desde diferentes sectores para contribuir a que se transformen algunas dinámicas en torno a la misma, de manera que se mejore la atención de las personas que la padecen, fundamentalmente mujeres. El director de la jornada fue Txema Uribe Oyarbide, del departamento de Trabajo Social Universidad Pública de Navarra

Dentro vídeo

https://upnatv.unavarra.es/upnatvscripts/EmbedCodeGen.php?file=sites/default/files/videos/pub/converted/21635_carme_valls.mp4&node=node/3418