- El virus del papiloma humano (VPH) se divide en tipos de alto riesgo y de bajo riesgo según su oncogenicidad.
- La infección por VPH es condición necesaria pero no suficiente para el desarrollo de cáncer de cuello de útero. Otros factores de índole socioeconómica y de prácticas sexuales se han visto relacionados con el desarrollo del tumor. El preservativo es factor protector pero no protege por completo.
- No existe aún ningún estudio que haya podido evaluar la posibilidad de que la vacuna disminuya la probabilidad de padecer cáncer de cuello de útero. Sí ha demostrado disminuir la aparición de neoplasia intraepitelial cervical.
- Los datos de seguridad publicados de acuerdo con los ensayos clínicos aleatorizados (ECA) no han encontrado efectos adversos graves atribuibles a la vacuna. Dichos trabajos son los financiados por los laboratorios fabricantes. Sin embargo, los datos procedentes de registros de farmacovigilancia muestran un número de episodios adversos (leves y graves) notablemente superior al resto de vacunas comercializadas.
- La relación coste-efectividad de la vacuna dependerá de la necesidad de revacunación, la disminución de los costes y el mantenimiento de buenos programas de diagnóstico precoz mediante citología y detección de VPH.
- Existen múltiples incógnitas que despejar en torno a esta vacuna, especialmente en relación con la duración de su protección o los efectos en mujeres previamente infectadas.
- El coste de oportunidad de la introducción de la vacuna del VPH en el calendario de vacunaciones de España es elevado, especialmente en un momento de crisis económica en el que la “disponibilidad a pagar” del sistema sanitario puede verse reducida. Por ejemplo, hay desabastecimiento cada cierto tiempo de vacunas coste-efectivas para otras patologías como la hepatitis A, B, C… y no asistimos a una campaña de promoción de su extensión a toda la población en edad fértil.
Categoría: paciente experta
vacuna VPH efectos secundarios
Ha salido una revisión crítica de ensayos aleatorios y series de casos post-comercialización en Clinical Rheumatology. El artículo en cuestión está disponible en
https://link.springer.com/article/10.1007%2Fs10067-017-3768-5
El título completo es: Eventos adversos graves después de la vacunación contra el VPH: una revisión. La red de Mujer y Salud de CAPS recomienda un buen comentario del artículo en el siguiente blog español: https://noticiasdeabajo.wordpress.com/2017/08/29/los-fabricantes-de-vacunas-y-las-agencias-de-regulacion-utilizaron-trucos-estadisticos-para-ocultar-los-riesgos-de-las-vacunas-contra-el-vph/
revisión post vacunación contra el VPH (2017)
Hoy os traigo esta revisión de eventos adversos graves después de la vacunación contra el VPH: una revisión crítica de ensayos aleatorios y series de casos post-comercialización (para traducir la web, las que no os defendáis con el inglés, sólo tenéis que clicar el enlace, un vez en la página, clicar el botón derecho del ratón, saldrá una lista de opciones, una de ellas «Traducir a español): FUENTE Clinical Rheumatology
Problemas de fabricantes y agencias de regulación de las vacunas del VPH
la fisioterapia de suelo pélvico para la endometriosis
El médico rehabilitador y el fisioterapeuta tienen muchas cosas que decir en el tratamiento de tu dolor pélvico. La fisioterapia* como rehabilitación de suelo pélvico es fundamental para las personas afectadas por endometriosis. Primero te pongo esta imagen sobre el suelo pélvico (es lo que está en naranja que sostiene nuestras vísceras que están encima) para que sepas de qué estamos hablando:

¿Qué es lo que le pasa de especial al suelo pélvico de las mujeres (u hombres trans) con endometriosis?

Por un lado, hay secuelas de las operaciones abdominales: primero falta de tono por el reposo postoperatorio, luego síndrome adherencial (las adherencias aparecen entre 7 y 21 días tras una laparoscopia) y quizás exceso de tono (aunque no de fuerza): hipertonía.
Por otro lado la propia enfermedad es inflamatoria, así que provoca edema (hinchazón) que, a su vez, provoca tiranteces y dolor. En la exploración física, una fisio te examina (palpa) la barriga y, si es posible y no te duele, la entrada de la vagina para poder notar si hay:
- dolor al introducir el dedo o el pene (vaginismo: el músculo pubococcígeo [PC] se contrae involuntariamente al meter u objeto… y duele)
- dolor con las relaciones con penetración (dispareunia)
- edema en los fondos de saco vaginales (el espacio al final de la vagina)
edema abdominal (en la tripa, tripa más hinchada de la cuenta)- puntos gatillo en abdomen, vulva, glúteos, muslos…
- edema (hinchazón y dolor) en el sacro (rabadilla)

- contracturas varias en vagina, vulva y zona alrededor del ano (que una fisio te pondría en el informe, por ejemplo: hipertonía de músculos obturadores internos, hipertonía de músculos elevadores del ano, hipertonía de músculos superficiales del suelo pélvico, puntos gatillo miofasciales en dichos músculos, dolor o síndrome miofascial). Como ves en la ilustración encima de este párrafo [los músculos están en rojo], son una cadena entrelazada que parece un 8 (ocho) de manera que, si una zona está «tocada», las demás se resienten y tiran, duelen, se inflaman…
- edema púbico (en el monte de venus) [en la ilustración, donde pone «pubis» es el hueso y donde pone «mons veneris» es la piel y almohadilla debajo del vello púbico].
- la vulva y/o el clítoris [el glande del clítoris, realmente] está más enrojecida e hinchada de la cuenta y escuece o duele (eritema vestíbulo-vulvar-clitoridiano)

Ahora, las buenas noticias: los tratamientos posibles
- diatermia de alta frecuencia para drenaje pelviperineal (te ponen unos electrodos para aliviar la hinchazón)
- drenaje linfático manual (se trata de reducir la hinchazón con masajes)
- hipertemia perineal externa e interna para la hipertonía perineal (aplicar calor en vulva y vagina para relajar)
- terapia manual para relajar las tensiones musculares existentes (masaje con los dedos y manos, también dentro de la vagina)
- ejercicios respiratorios y posturales:
- en posición de declive pélvico (genupectoral) para drenaje pélvico y relajación del suelo pélvico (la postura del mahometano es buena para relajar y reducir la hinchazón de la barriga):


- ejercicios hipopresivos
- estiramientos del psoas, puedes leer mi post sobre psoas y ciática
- ejercicios de reeducación propioceptiva del perineo y suelo pélvico (notar cómo de relajados o contraídos están: uretra, ano y vagina y músculos abdominales lumbares…):
- técnica del ascensor (contraer/apretar uretra, vagina y ano uno detrás del otro y luego relajar cada uno)
- ejercicios con la pelota suiza (la que usa en Pilates) para movilizar la pelvis (imagen del post)
- ejercicios con «el tronco«: próximamente podréis leer un post sobre él
- automasaje del perineo (alrededores de la vagina)
- punción seca (acupuntura con agujas medicinales) en los labios de la vulva, periné y cara interna de los muslos
- pinchazo de toxina botulínica…
Algunas de estas técnicas, las que no son con las manos, se denominan «técnicas intervencionistas» y están muy bien explicadas en Tu Vida Sin Dolor.
*Para saber diferencias lee este artículo>>¿Son lo mismo la fisioterapia y la quiropraxis u osteopatía?
FUENTE: mis propios informes de fisioterapia y mis múltiples visitas a diferentes profesionales (rehabilitadoras, fisios, quiroprácticos, yoga, hipopresivos…)
tratamientos no esteroideos de la endometriosis ¿el futuro de la investigación?
La ignorancia es muy atrevida y aventurarse a predecir el futuro es generalmente un ejercicio irresponsable a menos que se haga basado en criterios lógicos tras el análisis de casos similares en el pasado y a muy corto plazo. Tratar de predecir el futuro del tratamiento de la endometriosis es imposible evidentemente pero trataré de esbozar cuál es el futuro inmediato.
En mi opinión, la mejora en el tratamiento de la enfermedad pasa por dos aspectos importantes:
1.- por una parte la mejora en el diagnóstico precoz y no invasivo
2.- por otro en el desarrollo de nuevos y eficaces tratamientos farmacológicos no esteroideos.
- En cuanto al TRATAMIENTO TEMPRANO NO INVASIVO:
Cuanto antes se realice el diagnóstico hay: menos dolor, menos cirugías, menores costos económicos y menores secuelas psicológicas. El diagnóstico temprano es necesario para interrumpir cuanto antes el avance de la enfermedad.
Como norma general no podemos utilizar la laparoscopia como método rutinario de detección, necesitamos hacer análisis de sangre, de orina o similar para detectarla de forma fácil, sencilla y eficaz, y no invasiva.
La laparoscopia no deja de tener sus riesgos: el principal es la perforación de aorta, de intestino, de estómago, de quistes, de útero, etc. causando hemorragia vaginal, infecciones, abscesos, hematomas, hemorragias, peritonitis, enfisemas, embolismo, problemas respiratorios y cardíacos.
Que afecten a la fertilidad: concretamente la laparoscopia es una intervención quirúrgica donde se causan heridas y quemaduras eléctricas por lo cual se originarán adherencias, las cuales suelen obstruir las trompas.
Necesitamos pues diagnósticos nos invasivos con eficacia del 99,8% y eso pasa por identificar biomarcadores en fluidos biológicos a los que tenemos acceso, ya sea de forma más o menos sencilla, como sangre, saliva, orina o de forma aún más incómoda (biopsia de endometrio).
Hasta la fecha hay más de 200 trabajos en los que alguien ha tratado de diagnosticar la endometriosis de forma no invasiva analizando un único biomarcador en un único tejido, de igual modo a como identificaríamos la diabetes midiendo el azúcar en sangre o el embarazo midiendo la HCG en orina.
No existe ningún biomarcador que individualmente analizado en un único fluido o tejido genere fiabilidad suficiente para su uso clínico.
Lamentablemente la endometriosis es muy compleja y variable y todos los intentos de acercamientos “sencillos” hacia la identificación de un único biomarcador han fracasado, por lo que actualmente se está intentando diagnosticarla con procedimientos más complejos en consonancia con la complejidad de la enfermedad que pasan bien por:
- Analizar muchos biomarcadores potenciales a la vez en un tejido único, para tratar de identificar qué combinación de ellos puede ser usada con carácter diagnóstico. CIENCIAS ÓMICAS (permiten el análisis global de todas las moléculas presentes)
- Analizar simultáneamente marcadores únicos en distintos fluidos biológicos. Por ejemplo detectar la enfermedad a través de análisis de orina y análisis de otro fluido.
1) En el tema de la ciencia ómica ya tenemos experiencia probada en el uso de la metabolómica en orina, por ejemplo, y vemos que existen todo una serie de marcadores que se expresan con mayor cuantía en la orina de mujeres con endometriosis vs control, permitiéndonos el correcto diagnóstico en el 95% de los casos.
Por lo tanto, a través de las ciencias ómicas, más el uso de la bioinformática, vemos un aumento de especificidad/sensibilidad de hasta un 95%, superior al del análisis individual convencional.
2) En cuanto al análisis combinado de técnicas, nosotros estamos combinando la presencia (en endometriosis) ausencia (en tejidos sanos) de fibras nerviosas en el endometrio eutópico que se aloja en diferentes lugares junto al perfil espectofotométrico de infrarrojo de estos tejidos, siendo que el uso combinado de estas dos técnicas es mucho más eficaz en cuanto al diagnóstico que el uso de ellas por separado.
Ocurre también que con el análisis multiparametral junto con la bioinformática se incrementa la especificidad en un 95% siendo superior al obtenido en el análisis de cada uno por separado.
El futuro inmediato pasa, pues, por combinar ambas estrategias en una sola (ciencias ómicas y multiparámetro), tratando de analizar muchas moléculas a la vez en varios tejidos y hacer uso de varias técnicas de análisis bioinformático para buscar el algoritmo/ecuación que nos diga qué conjunto de marcadores y cómo hemos de combinarlos para que detecten la enfermedad con fiabilidad.
Para hacer este tipo de estudios estamos cogiendo muestras de mujeres que sabemos con certeza que tienen endometriosis y las que no (por laparoscopia) y analizar en ellas toda esa serie de parámetros.
Creo con tanta firmeza en esta combinación de técnicas que la Administración estatal me ha concedido durante tres años consecutivos ayudas para su estudio, dentro del Programa Miguel Servet, para que pruebe e investigue que esto es posible.
Así pues mediante el análisis de las fibras nerviosas y los infrarrojos en el endometrio eutópico, y el estudio del perfil miRNA, de la metabolómica, y el perfil de las citoquinas en sangre y orina podemos conseguir un análisis global que llevará consigo una mayor especificidad y la posibilidad del desarrollo de un kits detección para uso clínico, que unido a la uniformidad de los estudios, la colaboración de diversos grupos, nos podría llevar a un acortamiento de tiempos en dichos estudios. Si a ello le unimos la colaboración de la industria, llegaremos a la generación de esos kits de detección en un periodo de tiempo menor también.
2.- En cuanto a los Nuevos tratamientos médicos no hormonales, analizaremos previamente diversos puntos:
a) En primer lugar destacar los inconvenientes de los tratamientos actuales esteroideos que inducen un estado de pseudomenopausia por su componente hormonal, así los antagonistas de la GnRH (Decapeptyl…), los Inhibidores de la Aromatasa y la progesterona por otro lado, que porvocan una reducción del dolor pasajera e insuficiente, reducen el crecimiento pero no el implante, tienen unos efectos secundarios considerables, y que son incompatibles con la fertilidad durante su uso.
b) Sería deseable un tratamiento que produjera una reducción total del dolor, que redujera el implante y además lo eliminara, no tuviera efectos secundarios y que fuera compatible con la fertilidad.
Los más prometedores en cuanto a su potencial uso son en mi opinión, los compuestos antiangiogénicos (o antiproliferativos) con los que vengo trabajando desde hace más de 10 años.
El fundamento de estos compuestos antiangiogénicos consiste en cortar el suministro de alimento que le llega a la lesión, es decir, la endometriosis requiere como todo tipo de tumores de una red vascular nueva que le aporte nutrientes para su mantenimiento y principalmente para su crecimiento. Por lo tanto si inhibimos o frenamos la neoformación de esos nuevos vasos se inhibirá el crecimiento del implante.
Para ensayar su eficacia utilizamos modelos animales en los que colocamos un trozo de tejido de endometrio humano (por definición endometriosis es tejido endometrial fuera de su ubicación original-endometrio) en un animal al que le damos los compuestos de ensayo y tras un tiempo los sacrificamos y observamos el efecto sobre el tamaño y/o la vascularización de la lesión endometriósica.
En el pasado los modelos antiangiogénicos que hemos usado se han mostrado poco eficaces en la disminución del tamaño de las lesiones a pesar de su eficacia en la paralización de la formación de nuevos vasos. Esta paradoja se debe a que estos compuestos destruyen los vasos que tratan de formarse de nuevo (impiden el crecimiento del implante) pero no son capaces de destruir los vasos ya formados y maduros, no pueden destruir los ya existentes, con lo cual se limita la eficacia de dichos tratamientos.
A todo ello hay que unir algunos inconvenientes: la reducción en el nivel del dolor es desconocida, los efectos tóxicos de estos tratamientos, sus efectos negativos sobre la fertilidad. Ante esto ¿qué es lo que podemos hacer? La solución pasa por buscar compuestos que destruyan tanto los vasos antiguos y maduros como los nuevos del implante sin afectar los vasos del tejido sano.
Curiosamente, entre los disruptores selectivos de la vascularización patológica nos encontramos con el curiosos caso de los Agonistas de la Dopamina, que son capaces de inhibir la formación de nuevos vasos (angiogénesis) en el cáncer (tejido patológico) sin afectar a la angiogénesis de los tejidos reproductivos (tejido fisiológico), es decir los Agonistas Dopaminérgicos no afectan al embarazo.
Cómo se produce este efecto no lo sabemos todavía a nivel molecular, pero ya hemos explotado esta propiedad evaluando sobre las propias pacientes el efecto de los agonistas dopaminérgicos sobre la endometriosis.
Como el uso de estos compuesto no está aprobado para la endometriosis lo tuvimos que ensayar en pacientes que tuvieran a la vez endometriosis e hiperprolactinemia (los agonistas dopaminérgicos se usan para tratar la hiperprolactinemia). Y la gran sorpresa es que no solo impiden el progreso de la enfermedad sino que además destruyen los implantes ya existentes, tienen un efecto sobre los vasos maduros.
Una vez que se ha visto con los agonistas dopaminérgicos disminuyen el tamaño de los implantes sin afectar a la fertilidad, solo resta, saber si, además, son capaces de mitigar y disminuir el dolor.
A nivel teórico algunas evidencias científicas indirectas sugieren que, de hecho, una sustancia llamada Cabergolina, también podría mitigar el dolor pero una cosa es la teoría y, otra, que realmente sea sí. Nos queda por demostrar este último punto.
Para poderlo ensayar haremos uso de un modelo animal existente, para lo cual uno de nuestros investigadores se ha trasladado a la Universidad de Florida y bajo la supervisión de Karen Berhkeley estará durante nueve meses aprendiendo cómo funciona este modelo animal. Si fuéramos exitosos las empresas farmacéuticas con las que venimos colaborando contarían con todos los datos suficientes que avalarían el ensayo clínico de este compuesto y su potencial implantación como posible tratamiento a corto plazo, cinco años aproximadamente.
CONCLUSIONES:
- Detección temprana de la enfermedad: uso combinado de varias técnicas de rastreo masivo junto con la bioinformática auguran un aumento de la especificidad/ sensibilidad de los métodos de diagnóstico no invasivo a corto plazo.
- Posiblemente estos avances permitan el desarrollo de kits de detección no invasiva para uso clínico a corto plazo (5/10 años).
- El futuro de los tratamientos farmacológicos de la endometriosis pasa por la inhibición /disrupción selectiva del tejido patológico sin afectar al fisiológico.
- Junto a los Agonistas Dopaminérgicos existen un puñado de prometedores inhibidores selectivos que ofrecen muy buenas perspectivas para su futura aplicación en clínica a corto plazo.
También lo más importante es recalcar que en el mundo hay otros muchos grupos (decenas) ensayando otros compuestos igual que nosotros y que es muy muy probable que alguno de estos grupos tenga éxito en su afán de encontrar un tratamiento farmacológico no esteroideo eficaz para la endometriosis.
FUENTE: Notas recogidas por Dª María José Lapieza Rived de la ponencia del Dr. Raúl Gómez, Investigador del Sistema Nacional de Salud en el Instituto Universitario del IVI (INCLIVA): “El futuro de la investigación en la endometriosis”, durante las primeras jornadas ENDOMarch Spain (Madrid, 2014, Caixaforum).
¿se puede hacer algo más aparte de medicarse para la endometriosis? la enfermería en la endometriosis
¿Existe tratamiento más allá de la medicalización? Siempre leemos: «El tratamiento depende de los síntomas que presenta la mujer, de la voluntad de embarazo, de la edad, y de la extensión de la patología». Por el momento (2017) no existe ningún tratamiento capaz de lograr cuatro objetivos que permitan vivir una buena vida a las pacientes de endometriosis / adenomiosis:
- suprimir los síntomas (dolor),
- restaurar la fertilidad (capacidad de quedarse embarazada y llevar a término el embarazo),
- eliminar la endometriosis visible (los tumores, implantes y quistes)
- evitar la progresión y recidivas de la enfermedad (Lo único que pueden conseguir es frenar provisionalmente el avance de la enfermedad).
En cuanto a los tipos de tratamientos, podemos hablar de tratamientos hormonales (anovulatorios y diu mirena), de fármacos analgésicos (morfina, ibuprofeno) y de tratamientos quirúrgicos (excisión por laparoscopia) y otros tratamientos (alternativos, complementarios, no médicos o pertenecientes a otros enfoques como el dietético-nutricional).
El control hormonal con pastillas anticonceptivas se basa en combinar estrógenos y progesterona y eso suprime el sangrado además de disminuir la secreción de prostaglandinas, sustancias que causan inflamación y dolor. Los anticonceptivos hormonales producen amenorrea, es decir, eliminan la menstruación pero sus efectos secundarios son: náuseas, hipertensión, tromboflebitis (inflamación de venas), migrañas, depresión y falta de deseo sexual. Los tratamientos hormonales como decapeptyl, medicamento contra el cáncer de próstata que se receta a las enfermas de endo, tienen altos costes, el plazo aproximado de uso es de 6-12 meses, teniendo que abandonarlo después y los efectos secundarios pueden ser mucho peores (osteoporosis). En la sanidad pública no se receta la progesterona natural.
El hecho de que muchas mujeres reciban tratamiento hormonal supresor de la evolución puede interferir con la velocidad de progresión de la enfermedad pero nunca la curan o suprimen; a algunas mujeres les alivia los síntomas a temporadas a costa de otros «síntomas» (por ejemplo, sangrado ininterrumpido, imposibilidad de prever el sangrado que imita la menstruación, ansiedad, depresión, accidentes cardiovasculares…).
Con esta situación es muy importante que desde enfermería tomen el papel que les corresponde y logremos que se elabore un plan de cuidados enfermeros para la afectada. En la Guía de endometriosis de 2013 del Ministerio de Sanidad español se trabajan varios diagnósticos de enfermería identificados con las siglas NANDA, se identifican los objetivos más importantes (NOC) y por último se propone la intervención del papel como enfermeros/as (NIC). Cada comunidad autónoma tendrá su propia especificidad a la hora de poder desarrollar este plan; de hecho no conocemos ninguno en la práctica.

plan de cuidados enfermeros endometriosis
La intervención de enfermería en endometriosis debería apreciar varias fases en la relación con la paciente:
- la etapa inicial (diagnóstico, debut),
- el seguimiento (revisiones, fase dulce o asintomática)
- y las alteraciones y complicaciones (urgencias, ingresos hospitalarios, intoxicación, fase sintomática, fase agresiva, baja médica, dolor crónico, operación, infección renal, obstrucción intestinal…)
y en cada una de ellas se debería actuar de diferente forma según en el estado físico y emocional en el que se encuentre la paciente.
Lo que se pretende con este plan de cuidados enfermeros es promover la autonomía de la paciente con endometriosis e instruir en el autocuidado, aprender a valerse por una misma sin tener que depender de nadie y reunir a personas en la misma situación para aprender y compartir vivencias y consejos. Por supuesto, tenemos la fisioterapia de suelo pélvico, el yoga y otras terapias cuerpo-mente que pueden ayudar, aparte de la psicoterapia, fundamental.
No obstante, la endometriosis, ese «resident evil», siempre te acompañará.
sesgos de género en atención médica (1)
tóxicos ambientales(4); lo que explica, en parte, su mayor prevalencia en mujeres. Si no se hace visible en la clínica, se puede estar usando el patrón de vulnerabilidad masculino y pasar desapercibidos determinados trastornos en mujeres. Como viene difundiendo Carme Valls desde hace años, las mujeres padecen anemia ferropénica con mucha mayor frecuencia que los hombres. El hecho se invisibiliza mediante un cambio en el parámetro de normalidad en la analítica, informalmente establecido, descendiendo los valores normales para las mujeres a valores que, sin embargo, son sintomáticos para ellas (fatiga, dolor y cortejo sintomático de la anemia). Esto es producto de invisibilizar un factor de morbilidad diferencial.
El sesgo tecnológico contribuye a interpretar sólo en términos biológicos los padecimientos de las mujeres relacionados con el ciclo vital. El ciclo menstrual, la maternidad, la menopausia, son procesos con fuerte implicación biopsicosocial. Sin embargo, desde la biomedicina, se tienden a interpretar y abordar sesgadamente desde lo biológico y a intervenir con el arsenal correspondiente, que es el farmacológico. Las diversas pautas farmacológicas para tratar la menopausia, -tanto la terapia hormonal sustitutiva, como los diversos protocolos contra la osteoporosis (calcio, raloxifeno, bifosfonatos, etc.)-, o la supresión hormonal para tratar quistes anexiales, o la píldora de uso continuado para suprimir la menstruación, o el más reciente parche de testosterona para el deseo sexual inhibido, son abordajes en clave orgánica, de procesos de alta complejidad psicosocial y de género.
endometriosis intestinal
La endometriosis intestinal frecuentemente se confunde en sus síntomas con otras patologías. A menudo con la endometriosis y la adenomiosis o los miomas puedes tener dolor gastrointestinal, siendo sobrediagnosticado un trastorno funcional como el «síndrome de intestino irritable» superpuesto a lo que en opinión de muchos estudiosos de la endo, es una sensibilización nerviosa por endometriosis a la par que adherencias, fibrosis, estenosis y movimiento intestinal dificultado por los implantes de endometriosis. Por ello, «El diagnóstico diferencial deberá hacerse con entidades tales como apendicitis, diverticulitis, colitis isquémica, enfermedad de Crohn, carcinoma y linfoma entre otros5-9» [2008, abajo].
«La presentación clínica suele ser inespecífica, manifestándose como dolor abdominal y/ o pélvico (habitualmente dolor pélvico tipo cólico) que aparece o se exacerba con la menstruación (50% de los casos), diarrea, nauseas, vómitos, distensión abdominal, dolor rectal e incluso sangrado transrectal, siendo infrecuentes complicaciones tales como perforación intestinal y ascitis hemorrágica infrecuentes3″. [2008, repetición del autor].
«La manifestación clínica más frecuente fue dolor en fosa iliaca derecha con signos de irritación peritoneal, sugestivo de apendicitis aguda (7 pacientes – 53,8%). En 6 de ellas, la anatomía patológica demostró endometriosis apendicular y en un caso focos endometriósicos en íleon terminal. Tres pacientes (23%) presentaban periodos alternantes de diarrea y estreñimiento y 2 mujeres rectorragia perimenstrual en relación con afectación endometriósica rectal. Dos pacientes presentaban dolor abdominal perimenstrual y en su intervención se demostró afectación de asas de intestino delgado. Una paciente fue diagnosticada de obstrucción intestinal, objetivándose posteriormente afectación ileal. Un caso de endometriosis rectal fue un hallazgo durante una cirugía de cáncer de recto. La exploración física fue relevante sólo en una paciente con afectación rectal, palpándose una masa al tacto rectal» [2007].
¿En resumen y en castellano? Dolor fortísimo de tripa en la parte derecha, confundible con apendicitis, diarrea y estreñimiento fuera de la regla, retortijones, ganas de vomitar, vómitos, hinchazón de la tripa, sensación de «tapón en el culo» o dolor en el recto y sangrado que no son hemorroides.
Por esa confusión con los síntomas de otras dolencias, especialmente apendicitis, los mismos cirujanos e investigadores de la endometriosis intestinal no se ponen de acuerdo en su prevalencia – incidencia:
- «La endometriosis es un trastorno ginecológico crónico, benigno y frecuente entre las mujeres en edad fértil -se estima que hasta en el 15% de las mujeres premenopáusicas existe algún grado de endometriosis- existiendo compromiso de colon o recto en un 5-10% de ellas1,2. […] El colon es el segmento intestinal más frecuentemente afectado, sobre todo a nivel rectosigmodeo (85-95%) seguido de colon derecho, intestino delgado, apéndice y ciego5-8. […] La obstrucción intestinal generalmente acontece cuando la endometriosis afecta a íleon, como ocurre en nuestro caso, si bien se trata de localización poco frecuente, requiriendo resección de intestino delgado por obstrucción intestinal el 0,7% de todas las pacientes tributarias de cirugía por endometriosis abdominopélvica4″.[2008]
- «Diversas series refieren que entre 3-37% de mujeres afectadas de endometriosis presentan afectación del tracto gastrointestinal (3,4), dentro del cual el recto-sigma es el lugar más frecuente, estando afectado en el 3% de las pacientes (5)». En este artículo se describe incluso «invaginación intestinal debida a adherencias por endometriosis ileal».[2007]
Dicen los autores de [2007] que «Las pruebas diagnósticas suelen aportar poca información, pero la colonoscopia, la resonancia magnética, la ecoendoscopia y, sobre todo, la toma de biopsias, pueden ser de utilidad para el diagnóstico y para descartar malignidad, principalmente en las lesiones rectosigmoideas (1,7)». Y en [2008]: «Las pruebas de imagen radiológicas (TAC, enema baritado [opaco]) muestran habitualmente una zona de estenosis o lesión tumoral así como el nivel donde se encuentra la lesión, si bien el diagnóstico de certeza es anatomopatológico, tras toma de muestras por colonoscopia, estudio abdominal por vía laparoscópica, o bien tras resección por laparotomía de los segmentos intestinales afectos, siendo poco habitual la necesidad de resección por compromiso del intestino grueso7″. También en [2007] se cita que se realizan endoscopias, ecografía abdominal/pélvica, ecografía transvaginal.
El tratamiento de la endometriosis intestinal no complicada depende de la edad y el deseo de paridad de la paciente. La cirugía: «La resección intestinal está indicada ante síntomas obstructivos, sangrado o si no se ha podido descartar patología neoplásica. En pacientes en edad fértil, la resección del segmento intestinal involucrado seguida de [cómo no] tratamiento hormonal con danazol o agonistas de la hormona liberadora de gonadotropinas, que produce involución y atrofia de los implantes endometriósicos, suele presentar buenos resultados. En caso de no ser así, estaría indicada la histerectomía con doble anexectomía». Según [2007], las cirugías que pueden realizarse son apendicectomía (46,2%), resección anterior baja de recto (30,8%), resección ileocecal (7,7%), resección ileal (1 caso) y extirpación de implantes ileales (1 caso). En este tipo de cirugías la complicación más temida por todas es una fístula rectovaginal.
Como conclusión: «La endometriosis intestinal debe incluirse en el diagnóstico diferencial del dolor en fosa iliaca derecha» [2007], «[…] sería oportuno considerar la endometriosis intestinal dentro de los diagnósticos diferenciales de cuadros gastrointestinales inespecíficos en mujeres en edad fértil, máxime si la clínica abdominal se relaciona con el ciclo menstrual (50% de los casos) o existe historia previa de cesárea (66,7%), dismenorrea, estudio por infertilidad o sangrado uterino anormal4-9″ [2008].
FUENTES DEL TEXTO:
[2007] se refiere al artículo de Ruiz-Tovar, J., Pina Hernández, J. D., Lobo Martínez, E., Sanjuanbenito Dehesa, A., & Martínez Molina, E.. (2007). Endometriosis intestinal. Revista Española de Enfermedades Digestivas, 99(12), 732-733. Recuperado en 10 de agosto de 2016, de http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1130-01082007012200113&lng=es&tlng=es.
[2008] se refiere al artículo de González, C.I., Cires, M., Jiménez, F.J., & Rubio, T.. (2008). Endometriosis intestinal. Anales del Sistema Sanitario de Navarra, 31(2), 197-200. Recuperado en 10 de agosto de 2016, de http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1137-66272008003300009&lng=es&tlng=es, donde se puede recuperar la bibliografía de las citas numeradas, que he dejado tal cual.
pesticidas en el agua
El 73,3% de los pesticidas encontrados en las aguas superficiales francesas son disruptores endocrinos, es decir, afectan al sistema hormonal de humanos y animales.
las vecinas de la endometriosis
La endometriosis cursa con muchísima frecuencia con otras enfermedades y complicaciones quirúrgicas no reconocidas por los ginecólogos (estos datos continúan la adaptación al español de: Trail of Somatic Destruction: This is Your Body on Endometriosis). Uno de los aspectos que más confunden a pacientes y a las personas que las tratan es que hay cantidad de «comorbilidades» y secuelas de las operaciones que la paciente puede tener y que causan, aparte de la propia endometriosis, dolor pélvico crónico. Os pongo la lista del Dr. Nezhrat:
- síndrome del ovario remanente
- quistes ováricos no endometriósicos
- adenomiosis
- torsión del ovario (ovarios retorcidos)
- síndrome de hiperestimulación ovárica (a consecuencia de técnicas de reproducción asistida)
- adherencias
- vulvodinia, dolor vulvar, vaginismo
- uropatía crónica obstructiva
- miomas
- fibromas degenerativos
- torsión de miomas
- pielonefritis
- fístulas
- hernias
- trastornos post-histerectomía, físicos y emocionales
- apendicitis
- inflamación de las trompas de falopio (endosalpinguiosis, salpinguitis, hidrosálpinx)
- hidronefrosis del uréter
- dolor post-quirúrgico de complicaciones no reconocidas en el informe médico
- endometritis (inflamación excesiva del endometrio)
- obstrucción (bloqueo) del intestino provocado por las adherencias
- trastornos intestinales post-operación
- trastornos de la pared abdominal
- síndrome del intestino /colon irritable
- proctitis severa
- fístulas rectovaginales
- rectus sheath hematoma
- enfermedad celiaca o sensibilidad al gluten/ trigo no celiaca
- diverticulitis
- colitis
- enfermedad de Crohn
- gastroenteritis
- colitis ulcerativa
- obstrucción del tracto urinario
- hidrouréter
- cistitis intersticial (vejiga dolorosa o vejiga hiperactiva)
- cistocele de vejiga (vejiga prolapsada, caída)
- rectocele (recto prolapsado)
- other prolapsed organs,neurogenic bladder, other neurogenic pain, other genitourinary disorders, pain from the muscles of the abdominal wall, bladder, or bowel, other pain from other muscles or joints (myofascial pain), pelvic floor disorders, pudendal neuralgia, urethral disorders, ectopic pregnancy, post-childbirth complications, pelvic inflammatory disease (PID), other infections, chronic pelvic pain syndrome, endometrial hyperplasia, cervical stenosis, irradiation damage, infected or displaced intrauterine device (IUD), gynecologic malignancies…
and many other conditions can be associated with chronic pelvic pain or co-exist with endometriosis.

