Sampson (1925) fue el primero en describir la asociación entre endometriosis y cáncer de ovario y sus criterios para identificar los tumores malignos que surgen desde endometriosis se han mantenido. Además, esta asociación ha sido reportada en varios estudios y particularmente para la asociación de endometriosis con carcinomas endometrioides y de células claras, sugiriéndose además, que la endometriosis concurrente podría ser un factor de buen pronóstico en estos subtipos de cánceres epiteliales de ovario. También ha sido descrito que la endometriosis atípica podría ser una lesión precursora para conducir a ciertos tipos de cáncer de ovario, mientras que otros autores han sugerido una dependencia hormonal o una relación con otras patologías hormonodependientes.
Además, la inflamación inducida por la endometriosis y la producción auto o paracrina de hormonas esteroides sexuales, citokinas o prostaglandinas podrían contribuir a la tumorogénesis ovárica debido a que estos cambios aportan un microambiente que favorece el acúmulo de suficientes alteraciones genéticas para la transformación maligna. Sin embargo, el hallazgo de endometriosis asociada a cáncer de ovario es sincrónico en la mayoría de los casos y no hay suficientes evidencias de casos con endometriosis confirmada histológicamente que luego hayan evolucionado a carcinoma endometrioide o de células claras. Recientemente, Wang et al (2013) han notificado que solo una de sus pacientes con endometriosis asociada a cáncer de ovario (17 entre 226 casos de cáncer de ovario) tenían historia de endometriosis quirúrgicamente demostrada. Por tanto, las evidencias actuales de una progresión evolutiva endometriosis-carcinoma son insuficientes.
La segunda parte del post, con las conclusiones de la FUENTE: Tesis de Dr. Ernesto Bas Esteve (2016), accesible en http://hdl.handle.net/11000/3261, saldrá publicada mañana
Imagina la situación: eres una mujer (o has sido socializada como una y eres hombre trans) y una afectada de endometriosis sale del armario, te dice que le está doliendo lo que quiera que sea por la endo y tú coges carrerilla y le quieres contar todos tus remedios, los de tu prima, los de tu compañera de trabajo que tenía miomas y fue a un naturópata, lo que hizo tu tía por vía materna, que también tenía quistes en los ovarios y se quitó hasta el cuello del útero [histerectomía].
Nuestra reacción más inmediata es decir algo. Como mujer, te ves impelida, quasi literalmente, a mostrar tu sororidad más solidaria, empática y -por qué no decirlo- cargar las tintas contra el sexista sistema ginecológico-obstétrico…
STOP! in the name of love.
Sí, efectivamente. Cállate la boca. Si quieres y aprecias la relación que tienes con esa afectada de endo, sigue leyendo sin ofenderte. Las afectadas de endometriosis con dolor crónico te lo agradeceremos muchísimo:
que tengas la menstruación no te capacita para hablar de endometriosis
que te duela la regla no quiere decir que puedas saber cómo es vivir con endometriosis
que te doliera la regla antes de la menopausia y ahora no tengas dolores no quiere decir que puedas aconsejar sobre endometriosis; afortunadamente hoy en día los tratamientos y las cirugías, al menos en Europa occidental y los Estados Unidos, son algo mejores que hace 30 años
que tu amiga/ compañera/ ex / tuviera endometriosis o fuertes dolores menstruales y ahora ya no tengais contacto no te capacita para dar consejos sobre endometriosis; nos alegramos de lo bien que la cuidaste pero es otra mujer, otra enferma diferente
Esas cosas que se te ocurran… esas terapias naturales, etc.….ella, tu interlocutora con endometriosis/adenomiosis YA LAS HA PROBADO. y, si no las ha probado, SE LAS ACABA DE COMPRAR/INSTALAR en el útero [DIU mirena, t de cobre con levonorgestrel]. Y, si no se las ha comprado o puesto en el cuerpo, PIENSA PONÉRSELAS EN UN FUTURO MUY CERCANO. Internet existe desde 1995. Google, desde poco antes del 2000. Tenemos móviles aunque tengamos endometrosis…. y sabemos usarlos 🙂 De hecho, a veces es el único contacto que tenemos con el exterior de la cama o es como hemos logrado el diagnóstico.
Ya… Te entiendo…. No, tú no la entiendes. Cada una vive el dolor/enfermedad de una manera diferente y la endometriósica pensará “otra vez con el que me entienden, si dejaran de decirlo de una santa vez”. Quizás te puedes aproximar a entender a la persona si has padecido algo similar (un parto sin epidural, un cólico nefrítico, una apendicitis) a ella alguna vez pero cada enferma es un mundo.
no sugieras pastillas anticonceptivas, biodescodificación, dietas restrictivas, quiroprácticos o naturopatía.
De salud y sexo todo el mundo cree que sabe… pero no es así. Quien se ha formado en salud es un(a) profesional de la salud (por ejemplo, un(a) psicóloga/o o un(a) ginecóloga/o) y quien se ha formado en sexualidad y dolor sexual es una sexóloga.
Este tema del qué decir y cómo hablar a alguien con endometriosis tiene mucha más importancia de la que normalmente se le da. ya que son muchos años de incomprensión social y sanitaria que nunca cesan. Tiene que cambiar la concepción social de la salud, la enfermedad, el dolor de las mujeres y la función maternal en la sociedad. Todo esto, estos discursos, frases, imaginario simbólico…. determina hoy por hoy la evolución de la endometriosis de una persona. Qué se dice internamente, el dialogo interioren la cabeza de la enferma, es otra cuestión pero, tú, compañera de trabajo, amiga, amante, esposa, conocida… puedes poner de tu parte.
Deja de drenar aún más la mermada salud emocional o psicológica de la afectada que ha salido del endoarmario contigo. Las palabras vacuas son cansancio adicional. Nos dicen muchas tonterías y no nos han creído durante muchos años. Tampoco ahora que tenemos EL DIAGNOSTICO conseguimos que respeten de manera consistente nuestras decisiones de tratamiento. Así que, por favor, déjanos descansar, que tener la regla no es tener endometriosis ni viceversa.
Así que la moraleja es: antes de hablar… PENSAR. Está bien escuchar de manera activa. Lo que necesita una persona con endometriosis, que es una enfermedad crónica acompañada por mil dolores pequeños, como dice Irene Aterido (especialista en endometriosis), es que la apoyes. La frase mágica es muy facilita: “Siento que te esté doliendo, ¿te puedo ayudar de alguna manera?” y la endoguerrera en cuestión se sentirá por unos instantes como alguien valioso y con vínculos de cuidado.
Hace unos meses el excelente recurso online LaFisioterapia.net publicaba un artículo como muchos otros de habla inglesa sobre frases que se suelen decir a las personas que sufrimos dolor crónico. Empezaba así: «Son muchas las veces en las que nos vemos en la situación de tener a un familiar, amigo o, incluso, una persona que acabas de conocer, que te comenta que está enfermo o tiene cualquier tipo de dolencia, en muchos de los casos presentando dolor crónico. Nuestra más inmediata reacción es decir algo, nos vemos en la necesidad de abrir nuestra boca en misión de ayuda. Obviamente lo hacemos de buena fe, es algo que puede más que nosotros, tenemos que decir algo, nos pasa a todos».En el artículo se nos invitaba a reflexionar sobre si, lo que nuestro entorno (a veces desconocidos/as) ve como una ayuda o apoyo, podría tener el efecto contrario e ir en detrimento de la salud emocional o psicológica de la afectada en cuestión. Y seguían; «acepto que algunos carezcan de sentido común y otros no se paren a pensar en la repercusión que podrían tener sus palabras. Es por ello que te voy a dar una explicación de esas que entendemos todos».
Voy a parafrasear este artículo para contaros lo que no debes decir a una persona enferma y/o con dolor por la endometriosis.
Pues no parece que estés enferma (sépase que esto viene acompañado de una cara de incredulidad). He presenciado esto mismo en infinidad de ocasiones, de hecho lo he vivido en mis propias carnes. Un gran sinsentido. ¿Qué cara esperas que tenga una persona enferma para que tú te creas que está enferma? Lo primero es que no deberías poner en duda que una persona esté enferma y lo segundo es que deberías tener más tacto. La endometriosis, la diabetes, el cáncer, la fibromialgia, afecciones cardíacas, etc. no se ven, no esperes caras moribundas.
No estará tan mal si está de paseo todos los días. Esta es una de las frases que más me exasperan. Lo que se le recomienda a casi todas las personas con dolor es que se muevan, que salgan a la calle y que se muevan. Para una persona enferma y/o con dolor crónico, lo que podría suponer casi automáticamente una depresión, salir a la calle y hacer todo lo posible por moverse es un esfuerzo extraordinario. No le hagas las cosas más difíciles con una opinión sin pies ni cabeza. No juzgues, no tienes un escáner para saber cuánto le está doliendo ni sabes el proceso que la persona ha pasado antes de poder salir a la calle. Muchas no pueden elegir quedarse en casa.
Todo/as tenemos dolores, vamos, no seas quejica, échale más valor (en el caso de las mujeres nos dicen que debemos aguantarnos sin rechistar). Eso no lo quiere escuchar nadie; no solo no ayuda sino que puede afectar bastante a la autoestima de la persona. ¿Alguna vez te has planteado que las enfermas de endo normalmente no queremos sufrir… y menos en silencio, aunque se nos programa socialmente para ello? Necesitamos exteriorizar nuestro dolor y eso pasa por verbalizarlo.
Ya… Te entiendo…. No, tú no la entiendes. Cada una vive el dolor/enfermedad de una manera diferente y la endometriósica pensará “otra vez con el que me entienden, si dejaran de decirlo de una santa vez”. Quizás te puedes aproximar a entender a la persona si has padecido algo similar (un parto sin epidural, un cólico nefrítico, una apendicitis) a ella alguna vez pero cada enferma es un mundo.
Piensas demasiado, te estás emparanoiando («Eso está todo en tu cabeza» significa en inglés que te lo estás inventando). Muy bien, ahora pensará que le estás llamando loco, un empujoncito más hacia el desánimo y desesperanza… y la afectada de endo quedará hundida en la misera. Lo que está claro es que sin cabeza no hay dolor (sin cerebro no hay dolor); que se la corte y solución garantizada.
Eso es psicosomático. Esta palabra se puso de moda y ahora todo el mundo la utiliza. Normalmente va asociada a un gesto despectivo (a veces de esta manera “¡va, eso es psicosomático!”). ¿Qué te crees que significa psicosomático?, ¿Crees que por decir eso la persona se va a curar?, ¿No te das cuenta que le estás quitando importancia al dolor de una persona que sufre? Para la gente en general “dolor psicosomático” equivale a “locura”. El dolor psicosomático es real. En cualquier caso, el dolor de la endometriosis es real y proviene de una alteración permanente hormonal, inmunológica, inflamatoria y, en consecuencia, de procesamiento del dolor. Cualquier persona, hombre o mujer, tendría dolor de los implantes de endometriosis. Es un tumor.
antes de hablar…
pensar antes de tratar de decir nada para ayudar.
Por favor, NO HAGAS DE MÉDICO IMPROVISADO, DEJA ESO A LOS PROFESIONALES DE LA SALUD. no sugieras pastillas anticonceptivas, biodescodificación, dietas restrictivas, quiroprácticos o naturopatía.
De salud y sexo todo el mundo sabe… pero no. Quien se ha formado en salud es una profesional de la salud (por ejemplo, una psicóloga) y quien se ha formado en sexualidad es una sexóloga.
Lo que necesita una persona con una enfermedad/dolor es que la apoyes. Es muy facilito: “te creo, ¿te puedo ayudar de alguna manera?” y la persona se sentirá una reina.
Este tema del qué decir y cómo hablar a alguien con endometriosis tiene mucha más importancia de la que normalmente la gente le da, ya que influirá enormemente en la evolución de la enfermedad/dolor de una persona. Qué se dice ella misma es otra cuestión pero tú, compañero, amante, marido, amigo… puedes poner de tu parte.
Imaginad que hubiera una enfermedad que afectara casi exclusivamente a los hombres cisgénero al menos 5 días al mes (más de 1500 días de su vida «perdidos» entre dolores) y que les impidiera mantener relaciones sexuales (masturbarse o coito) por el dolor. ¡Seguro que ya tendríamos una pastilla para tratarla! Esa enfermedad se llama endometriosis y, a día de hoy, no se conoce ni la causa ni la cura.
Ya hablamos de que el hecho de que la endometriosis principalmente afecte a mujeres cis, junto al sesgo de género en la atención e investigación médica, han hecho que se desdeñe el dolor de las afectadas. Por ello, se tarda, de media, 9 años en diagnosticar la endometriosis y las pacientes visitan hasta 5 especialidades médicas distintas (incluida psiquiatría) antes de ser diagnosticadas como enfermas de endometriosis (España).
Pero ¿qué pasa cuando eres una persona con otra identidad sexual y/o de género? ¿Qué pasa cuando eres una mujer cisgénero pero no normativa (en tu expresión de género)? ¿Hay sensibilidad por parte del personal sanitario hacia estas otras personas que son reales, están en su consulta y tienen endometriosis? ¿Qué podemos hacer las/os pacientes «diversas/os»?
Como vimos en el grupo de trabajo de atención a la diversidad sexual en enfermería en MediaLab-Prado en 2015, a menudo en las consultas médicas se piensa que la diversidad sexualsólo afecta a lesbianas, bisexuales, gays y personas transgénero. Se asume un modelo heteronormativo y sexista de sexualidad, también para las mujeres heterosexuales: coitocéntrico, centrado en la reproducción/fertilidad, patologizador hasta del flujo vaginal «excesivo» y de expresión de género no típica (piercings, tatuajes…).
Recordemos cómo se explica la diferenciación sexual-de género en medicina y las homologías entre «los dos sexos-genitales»:
Por supuesto, la atención correcta al colectivo LGTBIQ+ (acrónimo problemático en sí mismo porque mezcla identidades de género con orientaciones del deseo…) está en mantillas en atención primaria y especializada en general, no sólo en la endometriosis /adenomiosis. La ginecología estigmatiza la diversidad sexual, corporal y de género mediante la invisibilización, negación y discriminación explícita de estilos de vida e identidades de género distintos a los heteronormativos, monógamos y binarios:
impidiendo a las mujeres solas (hetero o les) o que se declaran lesbianas con pareja mujer acceder a las técnicas de reproducción humana asistida;
Las mujeres «masculinas» (lesbianas o hetero cuya performance de género es butch) tienen más dificultades en la consulta ginecológica que las mujeres femme y/o normativas, no son preguntadas correctamente por sus prácticas sexuales de riesgo.
A las mujeres cis, en algunos casos, les recetan tratamientos masculinizantes con graves efectos indeseados para ellas, como: el crecimiento de vello, cambio irreversible en la voz y menopausias farmacológicas de difícil manejo cotidiano. Incluso se emplea un medicamento para el cáncer de próstata masculino, el famoso decapeptyl/LUPRON.
Haciendo gala de una brutal gordofobiadesde atención primaria hasta endocrinología, especialmente contra las personas cuya apariencia es de mujeres heteronormativas o bien destacan por ser muy masculinas, donde antes de realizar analíticas de sangre para detectar hipotiroidismose achaca todos los males de las mujeres con obesidad o sobrepeso a su gula y a su exceso de kg. Se juntan la discriminación por peso y la lesbofobia más cruel (emplear un motivo médico para arremeter contra la expresión de género mediada por la frecuente menor autoestima de muchas lesbianas, que puede llevar a estilos de vida poco saludables, además de la precariedad laboral)
Uno de los casos más agresivos de violencia ginecológica es el que opera en el tratamiento dispensado a los hombres trans en el sistema médico, ya que el personal (salvo honrosas y pioneras excepciones como Trànsiten Barcelona) no está formado, siendo aún la ginecología (en mi opinión junto con endocrinología y las UTIG’s) la especialidad más conservadora y binarista (=que sólo contempla 2 sexos y 2 géneros, ver ilustración en la que se considera que el desarrollo total es hombre vs. mujer, más abajo hablo de condiciones intersexuales):
los hombres trans que nacieron con útero y menstrúan se ven afectados por la doble discriminación por enfermedad (endometriosis) y por su identidad de género. También les afecta la disforia de género y a menudo lo que yo denomino «disforia catamenial»: el rechazo y malestar que sienten hacia la visita mensual del sangrado de la menstruación, totalmente alejada de las visiones idealizadas pero mujer-centradas de las terapias alternativas sobre la menstruación.
Además, los hombres trans sufren mayor sesgos aún que las mujeres cis (normativas o no) en cuanto a la investigación, pues no hay investigación sobre los efectos de la endometriosis en personas que han iniciado una androgenización farmacológica,previa al diagnóstico de endometriosis, con testosterona. O qué ocurre con su endometriosis intestinal profunda en casos de hormonación androgénica…
Otro problema es que desconocemos en qué contexto se les está ofreciendo a los hombres transexuales la histerectomía (recordemos que a las pacientes cisgénero se les ofrece esta extirpación más veces sin indicación que con indicación terapéutica… así que sospechamos que, en el caso de chicos trans, se les venderá la moto en el sentido perverso de «cumplir su sueño» y extirpar órganos reproductores y genitales que no corresponderían con su identidad… órganos con importantes funciones endocrinas, metabólicas…). Una vez más, la confusión entre identidad sexual y de género y la presión por ajustar desde el punto de vista normativo una y otra excluye a los chicos transgénero (dicho de una manera muy simplista pero para que el personal sanitario me entienda: «los que no se quieren operar»).
La autoimagen y suelo pélvico de las mujeres cis se queda resentida por la histerectomía total o parcial (disfunciones, hipotonía, prolapso…), y los hombres trans no tienen a priori razones orgánicas ninguna para no sufrir esas mismas disfunciones de suelo pélvico.
sabemos por testimonios personales que incluso en casos de androgenización hormonal de elección por parte del hombre trans y amenorrea, continúan teniendo dolor pélvico y dismenorrea… ¿Síndrome del miembro fantasma en lugar del útero, trompas y ovarios? ¿Qué es ese dolor sordo que padecen?
Además los hombres trans sufren importantes secuelas psicológicas por el (mal)trato institucional a su proceso de transición, que es tratado como una enfermedad añadida a la endometriosis (la endo sí es una patología real, no así la transexualidad).
Por otro lado la concepción de la endometriosis/adenomiosis como un «trastorno del útero» es altamente problemática y cuestionada desde la fisiopatología (ya hemos hablado de multisistema) y las recientes investigaciones genéticas pero también lo es desde el punto de vista de la diversidad sexual y de género (géneros e identidades diversas).
El útero es problemático simbólica y médicamente, pero ni el útero hace a la mujer, ni es exclusivo de las autoidentificadas mujeres (hombres trans con útero, personas con condiciones intersexuales).
Igual pasa con «los coños» (en España: conjunto de vulva+vagina), que no son privativos de las mujeres cisgénero. Hay muchas lesbianas butch que no se identifican como mujeres sino como lesbianas y tienen coño. Igual ocurre con los varones con coño: ¿son menos hombres? Hay mujeres cis sin útero por la histerectomía (quitar el útero en una operación): ¿Son menos mujeres? (y, por supuesto, hay mujeres con pene). [Un buen ejemplo para contrarrestar estos problemas es la Guía Protégete, coño]
Los tratamientos de fertilidad para las personas con endometriosis no tienen en cuenta la diversidad sexual. En las consultas ginecológicas se asume como orientación sexual la heterosexual y, como opción vital, la monogamia. los consentimientos informados se hacen firmar a la pareja antes de entrar a la consulta de esterilidad/reproducción humana asistida, ¿Qué ocurre si la mujer cis/hombre trans tiene más de una pareja sentimental? ¿O si la pareja es esporádica y no «estable» (estable no es un criterio médico).
¿Qué podemos hacer como pacientes? ¿Qué podéis hacer desde sanidad? Os cuento algunas propuestas de cuidado en el siguiente post.
La endometriosis cursa con muchísima frecuencia con otras enfermedades y complicaciones quirúrgicas no reconocidas por los ginecólogos (estos datos continúan la adaptación al español de: Trail of Somatic Destruction: This is Your Body on Endometriosis). Uno de los aspectos que más confunden a pacientes y a las personas que las tratan es que hay cantidad de «comorbilidades» y secuelas de las operaciones que la paciente puede tener y que causan, aparte de la propia endometriosis, dolor pélvico crónico. Os pongo la lista del Dr. Nezhrat:
síndrome del ovario remanente
quistes ováricos no endometriósicos
adenomiosis
torsión del ovario (ovarios retorcidos)
síndrome de hiperestimulación ovárica (a consecuencia de técnicas de reproducción asistida)
adherencias
vulvodinia, dolor vulvar, vaginismo
uropatía crónica obstructiva
miomas
fibromas degenerativos
torsión de miomas
pielonefritis
fístulas
hernias
trastornos post-histerectomía, físicos y emocionales
apendicitis
inflamación de las trompas de falopio (endosalpinguiosis, salpinguitis, hidrosálpinx)
hidronefrosis del uréter
dolor post-quirúrgico de complicaciones no reconocidas en el informe médico
endometritis (inflamación excesiva del endometrio)
obstrucción (bloqueo) del intestino provocado por las adherencias
trastornos intestinales post-operación
trastornos de la pared abdominal
síndrome del intestino /colon irritable
proctitis severa
fístulas rectovaginales
rectus sheath hematoma
enfermedad celiaca o sensibilidad al gluten/ trigo no celiaca
diverticulitis
colitis
enfermedad de Crohn
gastroenteritis
colitis ulcerativa
obstrucción del tracto urinario
hidrouréter
cistitis intersticial (vejiga dolorosa o vejiga hiperactiva)
cistocele de vejiga (vejiga prolapsada, caída)
rectocele (recto prolapsado)
other prolapsed organs,neurogenic bladder, other neurogenic pain, other genitourinary disorders, pain from the muscles of the abdominal wall, bladder, or bowel, other pain from other muscles or joints (myofascial pain), pelvic floor disorders, pudendal neuralgia, urethral disorders, ectopic pregnancy, post-childbirth complications, pelvic inflammatory disease (PID), other infections, chronic pelvic pain syndrome, endometrial hyperplasia, cervical stenosis, irradiation damage, infected or displaced intrauterine device (IUD), gynecologic malignancies…
and many other conditions can be associated with chronic pelvic pain or co-exist with endometriosis.
Recuerdo estar en un cumpleaños de una buena amiga cuando conocí a Carmen. Había pasado un parto natural atroz pero era tan divertida la manera que tenía de contarlo que a mí y a todas se nos saltaban las lágrimas de la risa. «¡Epidural! ¡Epidural!». Decía ella haciendo pantomima. Y juraba que era la mejor droga que había probado 😉
¿Hablando de un parto y de una histerectomía a la vez? Sí, porque pese a haber sufrido mucho dolor con la endometriosis, sé que siempre queda un resquicio para reírnos hasta de nosotras mismas, incluso en las situaciones extremas. Por eso he decidido titular este post con cierta ironía… porque sé perfectamente lo duro que es que te extirpen órganos de tu abdomen y la poca atención que desde ginecología se le presta a este espacio nuevo que se abre tras la extirpación (afortunadamente algunas ya hemos puesto manos a la obra). La histerectomía consiste en la extirpación del útero y, en algunos casos, por extensión, en la consulta se van a referir a extirpar también las trompas [salpinguectomía unilateral o bilateral] y los ovarios [ooforectomía]. Cuando estás desesperada de dolor cualquier cosa te parece razonable. Aquí te voy a decir que tengas en cuenta, tú y tus amigas y entorno, tres cosas a la hora de decidirte por una cirugía así:
¿De cuánto dolor estamos hablando? Esta buena amiga con frecuencia dice que no hay cosas imposibles si te ponen un millón de euros delante. Así que me voy a permitir parafrasearla: Si te pusieran un millón de euros delante ¿Podrías soportar 6 meses más sin operarte? ¡Sólo tú lo sabes!
¿Has intentado tratamientos complementarios? ¿De verdad? ¿De manera continua, coherente y sin saltártelos ningún día durante semanas? Hay personas que dejan el mirena, las pastillas anovulatorias, los analgésicos, lo dejan todo una temporada «a ver qué pasa». Están hartas de dolor y hartas de efectos secundarios. Pero no ponen remedio al malestar con una dieta antiinflamatoria, con ejercicio diario adecuado, con respiración… O no pueden o no quieren. Con las terapias complementarias, naturales o alternativas, como las quieras llamar, la base está no en picotear un poco, sino implantarlas en nuestro estilo de vida de manera sostenida. Todos los elementos trabajan juntos: dieta, emociones, pensamientos, dónde vives, dónde trabajas, cuánto te mueves, si tienes hijas/os o pareja… Todo influye en tu salud.
Escucha tu voz interior. No hay una respuesta correcta ni médica, ni científica, ni natural ni artificial. La última palabra siempre la tienes tú. Eres tú quien convive con el dolor y la enfermedad. Para escuchar esa voz interior, lo que realmente deseas hacer, es necesario que te abstraigas un poco del dolor que estés sintiendo. Por ello, te invito a que tomes un baño o una ducha de agua caliente. Dejes que parte del dolor se vaya con el agua corriendo, cálida y agradable. Mientras estés bajo la ducha no pienses en nada. Al salir, túmbate, cierra los ojos y, relajada, piensa: ¿Qué decisión crees que es la mejor para ti? ¿Vivir sin útero o vivir con él? No pienses en cómo será tu vida, si alguna vez será «como antes». Piensa en qué crees, qué siente tu estómago, qué es lo mejor para ti. Una vez que oigas esa voz interior, anótalo y obra en consecuencia. Habrá periodos mejores y peores, con y sin la histerectomía. La histerectomía no cura la endometriosis. Fuera mitos.
Y, por ultimo: Recuerda que somos un todo y todos los elementos trabajan juntos. Desecha esa expresión tan machista de «me lo han quitado todo» o «me han vaciado» (¡vade retro!) que, además, no ayuda nada si finalmente decides apostar por la cirugía. Recuerda: Con o sin útero, somos bellas, fuertes, poderosas, endoguerreras 🙂
Al tabú menstrual se une el desconocimiento sobre esta función fisiológica básica del cuerpo de las personas nacidas con útero. A veces nos surgen dudas y los foros de endometriosis y fertilidad están llenos de preguntas sobre la menstruación «normal». ¿Es normal mi regla? Me dura mucho, me duele mucho, tengo un ciclo más largo o más corto que mis amigas…
Una regla considerada “normal” (en el sentido de saludable) se mueve dentro de los siguientes parámetros óptimos:
Duración: entre 3 y 8 días.
Periodicidad: cada 25, 26, 27, 28, 29, 30, 31, 32, 33, 34 o 35 días.
Volumen: entre 5 y 80 ml en total por menstruación, es decir, expulsas entre 5 y 80 ml de sangre, flujo y coágulos desde que empiezas a sangrar hasta que acabas. Ojo: si tienes miomas o endo, probablemente el límite máximo de tu normalidad aunque no saludable sea 150ml por menstruación [¿Cómo sabes cuánto sangras? Próximamente en otro post]
Dolor: no duele o se siente algo sólo en la ovulación (Mittelschmerz) y/o el día antes o día 1 se siente un cólico leve como ganas de evacuar, que se pasa con las horas.
Ahora, te invito a que hagas este ejercicio por tu salud: coge una libreta o una app menstrual para el móvil y anota: «Mi regla normal dura 5 días, me viene cada 31 días y echo unos 70ml de sangre». Otro ejemplo: «Me viene la regla cada 27 días, me dura 7 días pero echo muy poquito, 20ml en total».
Como veis, cada mujer o persona que menstrúa es un mundo y es falso ese ciclo mestrual idílico de las lunas rojas de 28 días. Incluso en un ciclo menstrual saludable, «normal», pueden suceder cosas que nos parezcan extrañas, sobre todo si somos jóvenes (lógicamente, no tenemos experiencia de años menstruando). Vamos a ver algunas de ellas en el siguiente post: ¿Es normal mi regla? (2).
¿Tienes endometriosis y vives en México o por estos lados europeos del mundo? El programa de radio «Sexo nómada» por Maranta Rubiera para BigClickRadio.com está en el aire y en Youtube. Aquí tenéis la entrevista centrada en matrimonios y parejas monógamas a la promotora de Endoinformación, Irene Aterido, sobre endometriosis y sexo.